Martes , 15 Agosto 2017

Domingo de la Misericordia – Día del perdón de tus pecados

Según mandato del Papa Juan Pablo II, el segundo domingo de Pascua se celebra el Domingo de Misericordia, en donde se le concede la indulgencia plena a los fieles que pidan perdón por sus pecados.

Esta celebración se origina a partir de la aparición del señor de la Divina Misericordia a Santa Faustina diciendo “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores… El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas… Que ningún alma tema acercarse a mí, aunque sus pecados sean como escarlata”.

Esta promesa se hizo oficial cuando en el 2002 el Papa Juan Pablo II ordenó el domingo de Misericordia, que también pueden alcanzar los enfermos y los navegantes en alta mar, es decir personas que por su condición o por su oficio no puedan llegar hasta la iglesia.

Para conceder la indulgencia plena debes cumplir con las condiciones habituales Confesión, Comunión y Oración “O al menos rece, en presencia del Santísimo Sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, ‘Jesús misericordioso, confío en ti’)”.

También se concede indulgencia parcial al “al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas”.Jesus misericordioso

Por supuesto esto siempre y cuando exista un rechazo total del pecado y la plena intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales rezar frente a una imagen de nuestro Señor Jesús Misericordioso, el Padre Nuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Misericordioso.

En la imagen de Jesús Misericordioso vemos a Jesús con dos rayos de luz que salen de su corazón, uno rojo que significa la sangre y otro azul que significa el agua, esto debido a que al momento de la crucifixión. En la representación del agua tenemos el sacramento del bautismo y en la representación de la sangre tenemos el sacramento de la comunión.

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