Martes , 15 Agosto 2017

Parábola del fariseo y el publicano

parábola del fariseo y el publicano 2“Jesús dijo esta parábola por algunos que estaban convencidos de ser justos y despreciaban a los demás. Dos hombres subieron al Templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros, o como ese publicano… Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas’.

Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: ‘Dios mío, ten piedad de mi, que soy un pecador’.

Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado y el que se humilla será enaltecido”  (Lucas 18, 9-14)

Los fariseos eran bien conocidos por su estricto cumplimiento a la Ley de Moisés. Los publicanos eran judíos despreciados porque eran los cobradores de impuestos. Sin embargo, esta parábola no condena la ocupación del publicano, sino que reconoce su estado de pecado y confiesa su necesidad de reconciliación. Se dirige a Dios con humildad y recibe la misericordia que buscaba.parábola del fariseo y el publicano

Al contrario del fariseo que da gracias a Dios pero mas aún se felicita a sí mismo, el publicano solo piensa en pedir perdón por su oficio del cual se avergüenza.

Esta parábola muestra la importancia de la humildad y el arrepentimiento para recibir la misericordia y el perdón de Dios.

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